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OCT 18

BUENOS AIRES: CAPITAL DEL ESPECTÁCULO

BUENOS AIRES: CAPITAL DEL ESPECTÁCULO

Es internacionalmente afamada la ciudad de Buenos Aires por la variedad, calidad y cantidad de espectáculos que permanentemente están en exhibición. En la actualidad, esta ciudad cuenta con una disponibilidad fija de casi trescientos teatros y ochenta cines, más de ciento veinte centros culturales, en muchos de los cuales se realizan representaciones, y más de cincuenta productoras audiovisuales que generan contenidos, según los datos oficiales del gobierno. Esta fama, y sobre todo ese elevado número de lugares específicos, no son fruto del azar ni de un momento específico, sino que provienen de una larga trayectoria cultural que recorre la historia misma de la ciudad y la vertiginosa expansión ocurrida a lo largo de todo el siglo pasado.
En consecuencia, el legado arquitectónico y patrimonial que este tipo de programas registra en el tejido urbano es indeleble y prominente. Buenos Aires: Capital del Espectáculo busca rescatar y resaltar ante el público lector el rico acervo material y edilicio del mundo del espectáculo y su impronta en la ciudad. Bajo la autoría de Mimí Böhm y Fabio Grementieri, el libro despliega un completo y profundo estudio histórico sobre el desarrollo de la industria del entretenimiento en la ciudad y sus vinculaciones directas e indirectas con el desarrollo que esta tuvo a nivel mundial.
Así traza un arco temporal que comienza a fines del siglo XVIII con la construcción del Teatro de la Ranchería, primera sala de espectáculos de la ciudad, y que culmina en el año 2015 con la inauguración del Centro Cultural Kirchner con su ballena azul para orquestas sinfónicas, pasando por los innumerables teatros y cines que se fueron abriendo por oleadas sucesivas desde finales del siglo XIX y durante todo el XX, llegando incluso a plasmar la gran crisis que sufrieron a fines de este último y que derivaron en el cierre y readecuación de sus edificios en programas distintos al original. Sin embargo, el desarrollo de la obra dista de ser un mero recuento cronológico, abordando a lo largo de doce capítulos diversos puntos de análisis que permiten reconstruir el panorama del espectáculo en su verdadera complejidad técnica, social y cultural. Algunos de ellos se enfocarán entonces a la evolución del repertorio escénico desde sus humildes orígenes en galpones, comandados por inmigrantes europeos en la época virreinal, y cómo el medio se fue desarrollando progresivamente al ritmo del crecimiento urbano y poblacional, al tiempo que ampliaba el repertorio mediante la incorporación al rubro de las diversas masas migratorias que fueron llegando a la costa rioplatense. Por otro lado, algunos de sus capítulos recaban en el variado lenguaje arquitectónico de las salas de teatro, y cómo estos eran correlato directo de la posición en el medio de sus inversores, de los lenguajes en boga al momento de su construcción, de las licencias estilísticas que se permitían sus constructores en función de su formación y los intereses de sus promotores, las variaciones tipológicas requeridas según los programas de sus salas, y sobre todo, de la necesidad de obtener una impronta espectacular que impactara visualmente al público afluente.
Fueron merecedores de capítulos propios algunas de las máximas salas del circuito porteño. Así, uno de ellos se avoca por completo al Teatro Colón, con sus sucesivos proyectos y los debates suscitados en torno a su emplazamiento y construcción, destacando el merecido lugar que ocupa el máximo coliseo argentino, ubicado como uno de los de mejor acústica y mayor tamaño dedicados a la lírica a nivel internacional. Otro de ellos se enfoca a la dualidad expresiva del modernismo local en el par compuesto por dos de los mayores cines teatros de la década de 1930, el Ópera y el Gran Rex. En estos casos se conjugan de manera magistral los adelantos constructivos del momento, principalmente en el virtuoso uso del hormigón armado, con el despliegue escenográfico de sus impactantes interiores, haciendo eco de experiencias contemporáneas en tales como el Rex de París o el Radio City Music Hall de Nueva York, lo cual pone en evidencia la capacidad local de plantear respuestas de gran calidad a fenómenos que sucedían a escala mundial. Capítulo aparte merecen aquellos proyectos que, por quedar en la fantasía de sus promotores, truncados por cambios de gobierno que los cancelaron, o ser meros virtuosismos utópicos, no se han llegado a materializar. No obstante, muchos de ellos han sembrado, en el imaginario arquitectónico y del espectáculo, el germen de obras posteriores e imágenes de gran potencia visual, que son referencia ineludible para entender la obra de sus autores. Entre ellos se pueden mencionar el Augusteum de Mario Palanti, la Sala para el espectáculo plástico y el sonido en el espacio de Amancio Williams, o el Auditorio de la Ciudad de Buenos Aires de Baudizzone, Lestard y Varas. Debe destacarse además la calidad de su texto que, con la habitual contundencia de sus autores, es accesible para el público no especializado, pero que la precisión y riqueza de sus datos lo hacen de gran interés también para lectores y estudiosos avanzados de la materia. Se debe mencionar que el impacto del libro no sería tal si no contara con el rico acervo de imágenes que lo componen, que permiten disfrutarla aun haciendo un mero recorrido visual de sus páginas. Incluyendo fotografías de época y actuales, planimetrías originales, dibujos ejecutados en diversas técnicas, programas de espectáculos, postales, etc., la variedad de las piezas gráficas incluidas se vuelven fundamentales para darle a la obra un valor documental, posible gracias a un minucioso y consistente trabajo de archivo y recopilación.
Buenos Aires: Capital del Espectáculo se plantea de este modo como referencia notable para cualquier interesado en la materia o para aquellos que quieran disfrutar de la arquitectura espectacular que esta ciudad tiene, y tuvo, para maravillar.

Gustavo Alonso Serafin

 

BUENOS AIRES: CAPITAL DEL ESPECTÁCULO
Mimí Böhm – Fabio Grementieri
Ediciones Larivère
29 x 24 cm, 416 páginas
2017, Buenos Aires